Los desafíos del movimiento estudiantil ante una Córdoba ni sencilla, ni cómoda/Miguel Magnasco

El pasado 24 de Septiembre el Frente Estudiantil Agustín Tosco – conformado por La Bisagra, la Corriente Universitario Julio Antonio Mella y el Movimiento Universitario Sur- ganó la elección de la Federación Universitaria Cordobesa (FUC), acabando con 28 años de hegemonía radical a manos de la Franja Morada. La fuerza estudiantil emergente se reconoce parte de un campo popular agredido por las políticas neoliberales implementadas desde el gobierno nacional. Miguel Magnasco analiza los desafíos del movimiento estudiantil cordobés en esta nueva etapa.

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A Carolina Scotto fue a quien primero le escuché expresar una definición que rompía con la lectura políticamente correcta de lo que implicaron la Reforma del 18 y el Cordobazo en la historia de nuestra provincia. Mientras muchos repetíamos la consigna “es la Córdoba de La Libertadora y Primatesta, pero también la del Córdobazo y Tosco”, Carolina, con mayor rigor investigativo y precisión histórica, nos hizo ver que, si bien existen ambas pulsiones en conflicto, Córdoba definitivamente es más lo primero que lo segundo. Una sociedad cuyos resortes culturales han estado siempre hegemonizados de manera excluyente por poderes fácticos y económicos de matriz netamente conservadora, donde irrumpieron algunas llamas populares que alumbraron los contados procesos revolucionarios de los que podemos dar cuenta en estos aires. Dos gotas en el océano. Para quienes militamos en organizaciones del campo popular, entonces, la primera claridad en la praxis, debe ser asumirnos en esa trama tal como es, sin maquillarla ni forzarla para que encaje en nuestra lectura algo romántica del pasado. Como diría Jauretche, no podemos amoldar la cabeza al casco.

A juicio de quien escribe, el Cordobazo encierra la experiencia más importante de organización para la toma del poder en la historia de la provincia. Allí habita el mayor faro orientador para las organizaciones del campo popular, si es verdad que queremos construir una alternativa política capaz de ser masiva y disputar la conducción del Estado. Pero no por hecho aislado del 29 de Mayo. Cuando retomaba las palabras de Scotto, no era para minimizar lo ocurrido en 1969, si no para jerarquizarlo e intentar dimensionar la verdadera escala que tuvo. Lo que vuelve imprescindibles a Agustín Tosco, Atilio López, Elpidio Torres y todos los protagonistas de aquella gesta revolucionaria, es que lograron derrocar un régimen nacional que oprimía al movimiento obrero y, 4 años más tarde, constituirse en una alternativa de mayorías que ganó las elecciones provinciales de la mano de Obregón Cano. En esta Córdoba, tal como era, tal como es. A fuerza de unidad en la diversidad, capacidad de movilización e inteligencia táctica, fueron -en términos de Álvaro García Linera- ganando pequeñas batallas culturales cotidianas, generando previos consensos sociales mayoritarios, para luego dar el zarpazo político en las urnas.

En esa búsqueda empieza a haber señales, hechos palpables, que dan cuenta de una lectura compartida del escenario actual por parte de las organizaciones del campo popular, que generan mejores condiciones para la construcción a mediano plazo. Una de ellas fue la victoria del Frente de Unidad Agustín Tosco en las últimas elecciones de la Federación Universitaria de Córdoba, tras 28 años ininterrumpidos de gobiernos radicales. En el esquema ganador confluyeron todas las expresiones del centro-izquierda existentes en la UNC que cuentan con 9 de los 15 centros de estudiantes disputables en las facultades. Amén de las reivindicaciones sobre el rol de la Federación puertas adentro de la UNC, la principal bandera erigida por las nuevas autoridades es volver a movilizar a los estudiantes en favor de un proyecto de igualdad, justicia social y emancipación de los pueblos, en conjunto con el movimiento obrero. La actitud de los estudiantes es digna de resaltar ya que pudieron anteponer líneas de acción trasformadoras a protagonismos individuales. El desafío central que tienen ahora los jóvenes del Frente Tosco es convidar ese proyecto político a los 100.000 estudiantes que asisten a diario a la UNC. Hacerlo masivo, legitimarlo transversalmente.

El otro hecho político de envergadura que puede generar efectos incluso en el corto plazo, lo protagonizaron las centrales obreras cordobesas el 19 de Octubre último. Los gremios cordobeses marcharon de manera unificada, con cese de actividades y con un programa claro: rechazo al ajuste iniciado por el gobierno nacional desde diciembre, a los despidos en el sector público y privado, y a la pérdida, en orden del 10% promedio, en el poder adquisitivo de los trabajadores. Mientras que la CGT nacional negociaba en Bs. As. un precario bono de fin de año de apenas 2 mil pesos para todos los sectores (con el agravante de aceptarlo a costa de no incluir “inflación anterior” en las negociaciones salariales del año que viene), los dirigentes sindicales locales se movilizaban detrás de una gran bandera que rezaba: REAPERTURA DE PARITARIAS. El contraste de los reclamos es elocuente: un pequeño parche vs un cambio estructural en la política económica del Gobierno Central. Los pisos para construir alternativas políticas con el movimiento obrero como columna vertebral, son bien diferentes en consonancia con los distintos pliegos reivindicativos. Lo actuado en Córdoba entusiasma más que lo nacional, desde ya. Obreros y estudiantes, una vez más. Allí sí hay un hilo conductor con lo mejor de la historia revolucionaria de Córdoba.

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