Inestabilidad cambiaria. El cadalso de Cambiemos/Facundo Piai

banco centralEl último balance cambiario publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) da cuenta que la fuga de capitales aún se mantiene elevada pese al encarecimiento de la moneda norteamericana. Lo que técnicamente se denomina Formación de Activos Externos del Sector Privado no Financiero (método de estimación directo en base a los registros de compra y venta de dólares en el mercado cambiario) ascendió a USD 1.771 millones en marzo. Estos números presentan una disminución respecto al atesoramiento del mismo mes del año pasado (año signado por una fuga de capitales de más de 27 mil millones de dólares), sin embargo, la formación de activos más la compra de billetes registró un aumento significativo respecto a febrero de este año. También si comparamos las últimas mediciones de la autoridad monetaria con el atesoramiento de dólares de los meses de marzo del 2016 y 2017, años en que si bien la fuga no llegó a niveles récord, como en el año pasado, también fue elevada.

A una semana de que Cambiemos asumiera la presidencia, Prat Gay, quien en ese entonces era la máxima autoridad del extinto Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, anunciaba el fin de las restricciones cambiarias. Las mismas habían sido implementadas por el gobierno anterior en un contexto de fuerte presión sobre el tipo de cambio, cuando se fugaron más de 11 mil millones de dólares, en solo cuatro meses, lo que equivalía al 25% de las reservas del BCRA en ese entonces. El primer ministro de economía de Cambiemos decía alegremente ese 16 de diciembre del 2015 que levantar el “cepo” significaba acabar con “aquellas trabas que están frenando hace muchos años a la economía”, lo cual “va a ser el puntapié para poner la economía en un sendero de crecimiento”. Del mismo modo, levantaron los requerimientos y obligaciones para las inversiones en dólares estadounidenses y elevaron a dos millones de dólares mensuales el tope de atesoramiento por cada persona física y jurídica.

Con este nuevo esquema, aclaraba Alfonso Prat Gay, la confianza que produce la desregulación hará que aparezcan los dólares que la economía necesita para funcionar, ya que “la medida alienta a la inversión en el país, pudiendo satisfacer la demanda de divisas de ahorristas y de todos los sectores de la economía”. Es decir, el gobierno mercado friendly atraería inversión extranjera directa y haría que quienes tenían los dólares en el colchón o guardados en el banco volvieran a confiar en el sistema financiero, de modo tal que al concluir con la “represión financiera” de la gestión anterior, habría mayores recursos para la inversión. Puesto que el cepo condensaba el origen de todos los males que sufría la economía nacional.

En síntesis, desde la visión del Gobierno, la fuga de divisas obedece a la incertidumbre respecto a la economía local y sus mecanismos de control. Así, eliminando las regulaciones se restablece la confianza y, en efecto, la salida de fondos se revierte. “Los dólares lloverán durante nuestra gestión”, decían desde Cambiemos refregándose las manos, con la misma candidez con que el presidente creía que la inflación era cosa de gobiernos populistas, aquellos que gastan más de lo que recaudan.

Sin embargo, el optimismo del gobierno ignoraba que la inserción del país en el mercado internacional, la primarización del aparato productivo y de las exportaciones, la concentración económica y la extranjerización de la cúpula empresarial, las crisis financieras, la experiencia de las hiperinflaciones y la ausencia de un mercado de capitales desarrollado y solvente generan condiciones estructurales que alientan la salida de divisas de los distintos sectores de la economía. Estas particularidades, sumado a la ausencia de una burguesía con conducta nacional y a que el empresariado local muchas veces tiene sus intereses fuera del país, hace que la salida de divisas sea constante. Más allá de los ciclos de estabilidad económica y el signo político de quien gobierne.

Así, la compra de dólares por el sector privado no financiero durante el período 2003-2015 fue financiada por el superávit de la balanza comercial cuando la economía crecía a tasas chinas, con la excepción de algunos años en los que cayeron las exportaciones y se vieron afectadas las reservas internacionales del Central. Mientras que la gestión de Mauricio Macri desreguló el mercado cambiario y financiero en un contexto en donde la balanza comercial continuó siendo negativa. En efecto, la fuga de capitales es financiada por los dólares provenientes de empréstitos. En cuatro años, Cambiemos recibirá más de USD 50 mil millones del crédito stand by que contrajo con el FMI. Aun así, su gestión está signada por la inestabilidad cambiaria, las devaluaciones constantes y las repercusiones naturales que el encarecimiento de la divisa yanqui tiene sobre los precios internos.

A todo esto, la estrategia del Gobierno para apaciguar el alza de los precios parece destinada al fracaso. La promesa de congelar el precio de unos 60 alimentos de terceras y cuartas marcas por los próximos meses parece un instrumento muy insignificante para hacer frente al fenómeno inflacionario. Los precios podrían aquietarse si logran evitar una corrida cambiaria. Lo cual parece poco probable, también. Puesto que la capacidad de intervención del Central en el mercado único de cambios, comprando y vendiendo dólares, quedó muy condicionada luego de las diferentes negociaciones con el Fondo.

A esto hay que sumarle un proceso de fuerte deterioro de los ingresos y el ahorro producto de la inflación y un stock de plazos fijos que supera ampliamente el billón de pesos. En efecto, es plausible que parte de esos ahorristas decidan refugiarse en una mercancía de valor estable como la divisa norteamericana para resguardar su patrimonio. Esta estampida sobre los verdes no tendrá otro efecto que una nueva devaluación. Por lo pronto, el centro de estadísticas de mercado del Rofex ya pronostica un dólar a 60 pesos para fin de año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *