La «izquierda» imperialista, las elecciones y el FMI

Por Aurelio Argañaraz.

El PO, primero y después el FIT han rechazado la consigna de ¡Fuera, Macri!, que había propuesto el fundador del PO, Jorge Altamira. En la misma línea de Scioli y Macri “son lo mismo, votamos en blanco”, dicen ahora que gane Macri o Fernández “sigue el FMI”. Lo que significa que insisten en apoyar en los hechos al neoliberalismo. Para eso, y para cosechar diputados –Altamira dice que les interesa más que hacer la revolución – piden en las PASO y en octubre el voto a sus listas, incluidos sus candidatos presidenciales, que van a restar los votos necesarios para vencer al enemigo del pueblo argentino. Si hubiese balotaje, los argumentos que plantean indican que volverán a votar en blanco, como en el 2015.

Saben, nadie lo ignora y estúpidos no son, que el FIT no puede ganarle a Macri ¿ignoran que los EEUU y el FMI quieren su reelección? A tal punto –es un escándalo y el periodismo oligárquico lo reconoce hoy– que Christine Lagarde, por presión de Trump, autorizó usar los dólares girados por el FMI para congelar su precio y ayudar al triunfo electoral del presidente ¿Trump y el FMI saben menos que Nicolás del Caño, Pitrola y Cía. sobre cómo cuidar el interés imperialista? Si el triunfo del Frente de Todos les diera “lo mismo” que la reelección de Macri ¿porqué está todo el poder de los centros financieros y sus medios de prensa empeñados en que Alberto pierda las elecciones?

A una secta “trotskista” que opinaba igual en la política china (decía que había que luchar contra el Japón y contra “los burgueses” chinos al mismo tiempo, sin unirse para enfrentar la ocupación del país por el ejército japonés) Trotsky le señaló que en una semicolonia, como era China, y es la Argentina, debe defenderse el interés nacional contra el imperialismo mundial. Y, como es sabido, apoyó en Méjico al General Cárdenas, una suerte de Perón azteca. No hay dudas de que atacaría indignado, hoy, la negativa del FIT de unirse a Maduro, contra la amenaza militar de intervención norteamericana, que Macri secunda. Esas premisas no han variado, aunque hoy el saqueo use especialmente la especulación financiera. Los años de Macri, de todos modos, muestran que también siguen usando “la apertura al mundo”, para destruir nuestra industria, reducirnos al rol de productores primarios y reservar para sí la producción de mercancías más elaboradas.

El “argumento” del FIT es que ningún candidato declara la ruptura con el FMI. Sin declamaciones altisonantes, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no cedió ante los fondos buitres. Y con obvios intereses Paul Singer fue uno de los que puso dinero en la campaña de Macri. Los buitres, por lo visto, no pensaban que Scioli y Macri “eran lo mismo”. Claro, no eran “marxistas” de maceta como los jefes del FIT.

Trump y Paul Singer son más “científicos” que estos “trotskistas”. El divisionismo ultraizquierdista les sirve en los hechos a Singer y Trump, aunque el FIT quiera confundir a los argentinos y prometa (a lo Macri) una ilusoria “revolución”. Gritan lo más, sin hacer lo mínimo. Son charlatanes. Hay que votar desde la izquierda por Alberto Fernández; ignorar a la “izquierda” que ignora al país, y lo da en bandeja a Macri, EEUU y el imperialismo mundial. Parecen no entender que desaparecerán las industrias y la clase obrera, si triunfan los oligarcas. Y sin industrias y sin obreros se debilitarán las fuerzas que pueden sostener una estrategia socialista ¿o será que apuestan a la única “izquierda” que tuvo en su tiempo la Argentina agroexportadora, que también combatía a Irigoyen, primero y a Perón, después? Es para pensarlo: porque si la sensibilidad no les sirve para unirse al pueblo que quiere dejar de sufrir ya, la teoría marxista debería dictarles esta conclusión: si gana Macri, gana el imperialismo.

Una posición coherente de izquierda impone votar a F-F, no fracturar el campo popular y ayudar al campo financiero internacional a saquear la Argentina: sólo derrotándolo es posible abrir vías para un protagonismo de los de abajo, principales interesados y garantes del consecuente proyecto de transformación revolucionaria que necesita el país y América Latina.

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