La canción de la Patria extraviada

11 de Mayo / Día del Himno Nacional Argentino

Por Gustavo Loigge. Especial para Iniciativa Política

Jorge González, Mural Presencia de América Latina (detalle), Casa del Arte, Universidad de Concepción, Chile, 1964-1965.

Se levanta en la faz de la tierra
una nueva gloriosa nación.
Coronada su sien de laureles,
y a sus plantas rendido un león.

No son tantos los argentinos aficionados a la historia patria o a las novelas de Osvaldo Soriano. Si a cualquiera del resto le sucediera encontrarse con estos versos publicados un 11 de mayo hace más de dos siglos por el abogado López y Planes sobre la música que el catalán Blas Parera había presentado en el primer Teatro Coliseo, sería ya solo con esta aclaración que los reconociera como los de su propio himno nacional.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor.
Todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra, y furor.

 ¿Qué historia es esta la nuestra, para que escuchar hoy  la versión completa de la marcha patriótica de 1813 nos provoque esta mezcla de euforia y desasosiego? ¿A qué imposibles obedece  este vértigo de reflejarnos en la pasión y los ideales de aquellos hombres de mayo?

La historia de la canción misma es variada, pero no aporta muchas pistas. Compuesto en 1813 e himno oficial desde los años de Rosas, es acortado en 1900 por el presidente  Roca y su gabinete. El texto del decreto justifica la decisión para “la tranquilidad y la dignidad “ de los muchos inmigrantes españoles que han desembarcado por aquellos años, y el cambio es razonable: las cuartetas de López y Planes no han usado nunca español como sinónimo de enemigo pero denostan furiosamente a la dinastía borbónica, los mismos “fieros tiranos” de “ibérico altivo león”que siguen gobernando la península aunque “su estandarte sangriento” ya no flamee sobre el continente. Además sucede que con la partitura de Parera perdida en los tumultos de las guerras de secesión,  la música del himno ya ha debido ser restaurada en 1860; pero de memoria y a gusto de la época. Se lo ha enriquecido con una armonización como para orquesta motzartiana y probablemente el ritmo se haya tornado mucho más cadencioso: lo cierto es que para ese fin de siglo su ejecución íntegra puede insumir hasta media hora y hace de los actos públicos algo interminable.

Las claves conviene más bien buscarlas en los vaivenes de la política imperial española y en el mapa que traza dramáticamente Planes al nombrar los pueblos donde ha estallado la rebelión.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz?
¿Y cuál lloran, bañados en sangre
Potosí, Cochabamba, y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llanto, y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

Es que los dominios que Fernando VII hereda en américa se extienden desde California y Oregón hasta Malvinas, y es bastante poco lo que la marcha patriótica exagera cuando canta “desde un polo hasta el otro resuena / de la fama el sonoro clarín”. Luego de tres siglos de asimilación y mestizaje los muchos pueblos súbditos del imperio ya conforman una variopinta unidad cultural y religiosa, y se sienten espontáneamente hermanados en sus tribulaciones. Esto sumado al inigualado potencial en recursos del territorio, ha de alimentar en algunos intelectuales criollos y peninsulares el muy audaz proyecto de una revolución que imitando a las de Inglaterra, Estados Unidos y Francia en sus radicales transformaciones sociales y económicas, las exceda con creces en magnitud de territorio y población.     

En la metrópolis las guerras napoleónicas están poniendo todo patas arriba y dan a los revolucionarios la ocasión de inaugurar la política liberal. El término, que en la actualidad nombra  a los partidarios de la dominación económica de Occidente, hace doscientos años nace significando justo lo contrario. “Liberal” había sido sinónimo de “generoso”, y en 1812 los constituyentes de Cádiz lo articulan para la política con un sentido clarísimo: liberales habrán de ser quienes propugnen la abolición de los señoríos feudales y la consiguiente -y a veces, literal- decapitación de las casas monárquicas. Pero la suma de voluntades tiene siempre menos fuerza que los intereses creados, y el nacimiento de esa Hispanoamérica moderna no será algo con lo que los dueños del mundo europeos demuestren ser permisivos: transcurridos tres lustros violentos, la restauración absolutista en España habrá de mostrarse total, fatídica y “ominosa”.

Primer impreso de la letra del Himno Nacional Argentino. «Buenos-Ayres mayo 14 de 1813. Imprenta de Niños Expósitos»

Pero la fecha de nuestra canción es de 1813 y la revolución española está lejos de haber sido extinguida. Con el partido servil bloqueando en Cádiz la transformación legal centralizada, San Martín y los revolucionarios se vuelcan a fortalecer los relevos libertarios que Moreno, Artigas, Bolívar han establecido en territorio americano. En los años que siguen el proyecto se desplegará con celo y fiereza por la entera américa española, y la gesta emancipadora va a desnudar toda su terrible fuerza de sangre y de gloria.

“Tan temible es la fama de esa revolución que durante décadas el grandilocuente Himno compuesto por Parera y López en 1813 será entonado por los esclavos de todo el continente como grito de rebelión.” (1)

Para cuando la definitiva derrota en la metrópolis haya desatado la marea de traiciones, mezquindades e inferencias extranjeras que devora a los revolucionarios y fragmenta la proyectada gran Nación en cien pedazos, ya la grandeza acariciada será de huella imborrable. “La cola que dejo será larga”, había dicho Moreno zarpando en su último viaje y resultará profético: su patria abortada a mitad nacer fue y sigue siendo el alimento de nuestros fantasmas y la clave de nuestro sentimiento de abismo frente a las locas ilusiones cantadas en su marcha.

(1)  Soriano, O. (1993)  Cuentos de los años felices. Ed. Sudamericana, Buenos Aires. Pág. 82 “O juremos con gloria callar”.

3 comentarios en “La canción de la Patria extraviada”

  1. Excelente nota sobre la canción patria . Nuestros compatriotas orientales tienen himno que es un capítulo del de la Argentina occidental. Escrito en 1830 también es acotado en su letra tanto por razones de extensión como para bajar el tono de confrontación con España, Portugal y Brasil.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Himno_nacional_de_Uruguay
    Dos perlitas de la letra original. 1) El reconocimiento de la Revolución de Mayo como hecho fundante:
    Dominado la Iberia dos mundos Ostentaba sus altivo poder, Y a sus plantas cautivo yacía El Oriente sin nombre ni ser; Mas, repente sus hierros trozando Ante el dogma que Mayo inspiró
    2) la advertencia del magnicidio para los que avasallen al pueblo oriental: Y hallarán los que fieros insulten La grandeza del Pueblo Oriental, Si enemigos, la lanza de Marte Si tiranos, de Bruto el puñal.

  2. Para mí es una visión política de esa época y que realmente (salvo por la diversidad entre el sentimiento/ dogma «liberal» de ese momento que creo es más por ser significante de LIBERTAD con el liberalismo actual) toda nuestra historia nacional/territorial y de PATRIA GRANDE continúa con marchas y contramarchas, porque aún no se puede desenquistar el tema de «en manos de quién/es» está el PODER. Y eso forma parte de un SISTEMA EDUCATIVO PÚBLICO LAICO UNIVERSAL GRATUITO, con cambios de «escritura», pero no de fondo. Si nos remontamos en el tiempo veremos que salvo excepciones, se observan temáticas ideológicas realmente incluyentes (no digo inclusivas…). Entonces seguimos girando en la misma noria y solo se observan cambios de jinetes y caballos o yeguas. Gracias por hacer que mis neuronas se despierten🧠❤🤗

  3. Precioso e intrigante rescate, efectivamente, amigo Escobar. La primera perla es bien auténtica pero a la segunda le siento un tacto más como de… careta. ¿Me estaré macaneando o estamos frente a una murga de urguayos mal vestidos de romanos?

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