A LA MEMORIA DE ARTURO JAURETCHE/ Adrián Agüero

13 de Noviembre día del Pensamiento Nacional, nacimiento de Don ...

La historia argentina es como un campo de batalla permanente: a diferencia de los países desarrollados, pareciera nunca dejar de escribirse. La ‘’historia oficial’’, escrita fundamentalmente por el poder económico y los medios a su pleno servicio, se ha ocupado de ocultar en todo lo posible a cualquier argentino que piense o escriba por fuera de los carriles establecidos. Por eso, mirado desde la ‘’historia oficial’’, Arturo Jauretche fue un marginal.

Desde la academia, los grandes diarios y otros estamentos de esa cultura, recibió indiferencia, ostracismo en vida y olvido tras su muerte. Jauretche revelaba en cada acto, en cada palabra de sus escritos explosivos, la profunda naturaleza de la Argentina semicolonial, el carácter inconcluso de la independencia nacional y del afianzamiento definitivo de la Argentina como una Nación soberana.

Su actitud fue totalmente consecuente a partir del concepto de Argentina como semicolonia: el país  importaba mercancías, capitales, bienes de producción, suntuarios etc., que a la postre se convertían en factores de dependencia y de ideologización también foránea.

Hay que decir que Jauretche no ignoraba ni abjuraba del pensamiento universal, ni del conocimiento filosófico de teóricos fundamentales de la historia. De hecho, confrontaba con el socialismo abstracto y antinacional. En uno de sus escritos, luego plasmado en Prosa de Hacha y Tiza, adhería a la tesis de Lenin de que ‘’atacar el nacionalismo de un país oprimido, es apoyar al nacionalismo del país opresor’’. Esto no convertía a Don Arturo en socialista (además nunca pretendió serlo); pero sí reclamaba con energía la asimilación de esos conceptos a la creatividad y elaboración de los mismos a la comunidad nacional. La gran divisoria pasaba por elaborar una identidad y conciencia liberadora; la dicotomía era nacional o antinacional.

La memoria, en un sistema democrático de participación popular, debiera convertirse en un eje fundamental para la construcción de puentes que ayuden a la ligazón del pasado con el presente. Jauretche cumplió, para varias generaciones, el rol de esa memoria colectiva, que las terribles contrarrevoluciones oligárquicas no pudieron desterrar. Por eso su condición de marginal y el valor permanente de su obra.

Jauretche no fue reconocido jamás por el radicalismo, convertido luego de la muerte de Yrigoyen en un partido más del establishment. Pero tampoco el peronismo, que tanto debe a Jauretche, fue capaz de reivindicarlo y hacerlo suyo. Este carácter inasible de Don Arturo habla de la debilidad ideológica de las dos fuerzas mayoritarias en el país, pero también dice en su favor, del compromiso militante que asumió con la revolución y el futuro de la patria, que no lo ataban a los vaivenes políticos de esos partidos.

Podríamos recitar centenares de frases ‘’jauretcheanas’’que se usan como un slogan más, en bocas de personajes pseudo nacionalistas o revolucionarios; podríamos pasear por su riquísima vida militante, desde joven conservador, en su juventud, hasta la consolidación como un hombre profundamente nacional, comprometido con su pueblo hasta la médula. Pero, creo que mejor finalizar sí con una frase contundente de su pensar y de su definición como revolucionario:

‘’El País reclama una política nacional cuyas grandes líneas fueron interrumpidas en 1955. Pero, no es cuestión de imitarla parcialmente, para quedarse a mitad de camino. Desde esa base hay que ir mucho más lejos, más definida y más claramente. Y esto significa la guerra, como he dicho antes. No hay conciliación posible entre los intereses de la Nación, vistos con grandeza, y los fines de la Nación, reducidos a un cálculo de mercachifles.

Ni el peronismo ni el antiperonismo pueden ser un obstáculo, para la Nación. Tampoco el civilismo o el militarismo, y menos aún las consignas que plantean divergencias ajenas. Hay que ubicarse pronto en el campo nacional, si se quiere pertenecer a la Nación y servirla. Porque una vez diferenciados los campos, nadie puede estar por confusión en uno si pertenece a otro, ni andar vacilando por la tierra del medio’’

A 46 años de su muerte, en una fecha emblemática y en un periodo aciago de nuestra historia –días  antes de la desaparición física del Gral. Perón–, los textos de Jauretche siguen siendo frescos, claros e imprescindibles. En nuestra Argentina semicolonial todo está como entonces: la liberación nacional sigue siendo una deuda social y política aún insatisfecha, y la construcción de una fuerza pluralista profundamente democrática y nacional, anti oligárquica y antiimperialista se revela necesaria y urgente, más que nunca, para que llevemos a cabo la destrucción de los poderes concentrados: las fuerzas minoritarias del capital parasitario y los intereses foráneos que corrompen y colonizan a una burguesía antinacional. La transformación profunda de nuestra Argentina sigue en la columna del debe de nuestra tarea como militantes populares y nacionales.

Córdoba, 25 de mayo de 2020

Un comentario en “A LA MEMORIA DE ARTURO JAURETCHE/ Adrián Agüero”

  1. Yo, pienso que a pesar del Frente de Todos, no todos,tiran para el mismo lado, ni igual fuerza. Y los egoísmos personales priman siempre. Es mi sencilla opinión no más. Muy buena la nota. Jauretche,ES un grande de todas las épocas.

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