Blanqueo de capitales y sintonía fina en el gobierno de los CEOs/Facundo Piai

15750237_1077220539067960_891169244_nPrevio al abandono del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, con la renuncia ya consumada, Prat Gay realizó un balance de su breve paso por el gobierno nacional. Sin mencionar que la realidad del 2016 tiró por tierra la mayor parte de sus pronósticos, dejándolo en ridículo, el ahora ex ministro señaló que el blanqueo de capitales representa la cucarda de su gestión debido al ingreso fiscal que el Estado Nacional obtuvo por dicha operación. Evidentemente los 82 mil millones de pesos y USD 560 millones en bonos que entraron en el blanqueo, superan los raquíticos montos conseguidos por los gobiernos anteriores. Ahora bien, esta política, celebrada con bombos y platillos por el establishment, revela la absoluta falta de pertenencia nacional de nuestra clase dominante.

 La fuga de capitales hacia “paraísos fiscales” y territorios de baja o nula tributación constituye un fenómeno particularmente significativo desde la globalización neoliberal impulsada por el poder económico sin nación ni patria, donde se aceleró la circulación de capitales especulativos por el mundo. De allí que los sectores que concentran la riqueza de sus países, tienden a optar por “paraísos” donde sus capitales no  resultan gravados con impuestos. De este modo, la recaudación de los Estados Nacionales se ve perjudicada y la riqueza no resulta re-invertida en su país de origen, coartando sus posibilidades de crecimiento. Numerosos analistas señalan que la mayor parte de los capitales ubicados en los más de 70 refugios fiscales provienen de la evasión y posterior fuga del capital evadido por parte de empresas multinacionales y de grandes empresarios.

Pese a la sorpresa mostrada por los funcionarios, era presumible la gran recaudación dado al contexto en que se convoca a los evasores, quienes como nunca en la historia estaban en una situación compleja, acechados por denuncias solventes de actores de peso que disponen de información fidedigna de cuentas y  conocen el derrotero de estos contribuyentes esquivos .Los Panama Papers, las denuncias del ex JP Morgan Hernan Arbizu, los datos filtrados por el ex informático del HSBC Hervé Falciani, sumado a los distintos acuerdos entre la AFIP y diversos países para romper los secretos bancarios, hacen del blanqueo el escape perfecto a los eventuales reveses legales y castigos económicos que pendían sobre bastas cuentas de argentinos en el extranjero.

Especial atención merece el tratamiento que los medios de mayor difusión dieron a los acontecimientos económicos más relevantes del mes de diciembre, la discusión del impuesto a las ganancias y la recaudación del blanqueo de capitales. El sesgo de clase con el que tratan ambos asuntos es llamativo, puesto que el gobierno junto a los medios adictos trataron a los trabajadores como los principales responsables del déficit fiscal tras el pedido de elevar las escalas del impuesto a las ganancias. Contrariamente, construyen positivamente a los evasores al considerarlos aliados de la recaudación, conformes, blanqueo mediante, a la normativa vigente.

En su última conferencia como ministro, Prat Gay sostuvo que el éxito de la recaudación se debió al “cambio cultural” que motoriza el nuevo gobierno y a “la confianza en las instituciones, el presidente y el recaudador”. Esta afirmación supone al evasor como una víctima de un supuesto Estado corrupto y desconoce que esta conducta (la evasión y fuga de capitales) es autónoma del régimen político y de la política económica. De hecho, pese al blanqueo, éste fue un año en donde la fuga de capitales se incrementó notablemente. En lo que va de 2016, hubo adquisiciones de divisas por cerca de 30 mil millones de dólares, según consigna el último informe del Balance Cambiario del Banco Central.

afipLas apreciaciones del pronto ex funcionario sobre los evasores van en la misma tónica que la propaganda con la cual AFIP promocionó la medida, en donde consideraba “picarón” a quien tenía renta sin declarar. Frívolas interpretaciones que parecen desconocer que tal conducta es delictiva y, por tanto, penada hasta con 9 años de cárcel. La ley 26.735 del régimen penal tributario dictamina en su artículo 1º que será penado aquel que “mediante declaraciones engañosas, ocultaciones maliciosas o cualquier otro ardid o engaño, sea por acción o por omisión, evadiere total o parcialmente el pago de tributos al fisco nacional, al fisco provincial o a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, siempre que el monto evadido excediere la suma de cuatrocientos mil pesos ($400.000) por cada tributo”.

En la Argentina de Macri, los únicos favorecidos son los evasores

15801207_1077225479067466_2096191991_nLa quita de retenciones a la exportación agropecuaria y a la minería; la reducción de bienes personales, ganancia mínima presunta y ganancia a los dividendos; así como la quita de impuestos a los autos de alta gama, son medidas que no solo han beneficiado el decil más rico de la población sino que afectaron significativamente a la recaudación del Estado, superando ampliamente lo dejado de recaudar con la nueva ley que agrava a los salarios más altos.

Por caso, solo con las retenciones cero a todos los granos y la reducción de la soja, se dejó de recaudar más de 30 mil millones de pesos. Alivianando la presión tributaria sobre estos sectores el Estado esperaba dinamizar la economía desde la oferta y la inversión que presuntamente generaría trabajo. No obstante, lejos de producirse el “efecto derrame”, entre el campo y la minería se perdieron casi 9 mil empleos, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo. Esto quiere decir que durante el primer año de Macri aumentó la tasa de explotación en el campo. Es decir, los propietarios de las tierras más fértiles del mundo contratan menos trabajadores, pagan menos impuestos y reinvierten menos, en consecuencia, gozan de una renta extraordinaria mayor que  en muchos casos  puede ser el punto de partida de un nuevo ciclo de evasión fiscal y fuga de capitales.

15800964_1077212325735448_95005120_nPuede suponerse que buena parte de los fondos se fugan del complejo exportador, principal sector beneficiado por la alianza Cambiemos, mediante la falsificación de los precios de transferencias. Esta sofisticada ingeniería es tan antigua como efectiva. Por un lado, quien exporta subfactura la exportación y cobra el resto en cuentas en paraísos fiscales, donde se esconden los ingresos del fisco, al registrar menos ganancias en el país de origen se tributa menos. Por otra parte, se sobrefacturan importaciones de productos y servicios para sobreestimar gastos, registrar una renta menor a la real y ocultar fondos en las guaridas tributarias opacas.

Al parecer, Mauricio Macri conoce de prácticas evasivas, ya que en 2001 fue procesado bajo la carátula de contrabando al conocerse que desde la automotriz Sevel exportaba autopartes e importaba autos terminados haciendo una triangulación con empresas fantasmas de su propiedad. Chanchullo que le permitió acceder a los reintegros por exportación. Este episodio, del cual fue sobreseído por una dudosa corte suprema de justicia, le da sentido a las casi 50 sociedades opacas y cuentas en el exterior que se relacionan con el nombre del presidente.

Una táctica troyana

Bajo el título de reparación histórica a los jubilados se permitió el blanqueo, la reducción de bienes personales y otros impuestos progresivos que gravan la riqueza. La cifra recaudada se entiende como una devolución de atenciones de los sectores beneficiados por la alianza Cambiemos, por un lado, que otorgan al gobierno el ingreso de dinero fresco en un contexto recesivo, previo a un año electoral. Pero también se entiende como una autoamnistía para los empresarios que colonizan la esfera política y sus familiares, teniendo en cuenta que son muchos los que aparecen vinculados con la defraudación al fisco y posterior fuga de capitales.

El camino hacia un sistema impositivo más progresivo, justo y ecuánime, lejos está de la implementación de leyes hechas a medida de la clase dominante, rentista y especuladora. Tampoco se encuentra en grabar a los trabajadores con el impuesto a las ganancias de la cuarta categoría. Para lograrlo, se deben fortalecer los estamentos estatales encargados del control de los contribuyentes (AFIP, UIF, Secretaría de Comercio), a la par de establecer una reforma impositiva integral que grabe impositivamente la renta y no la actividad, incrementando la base tributaria y la contribución tributaria de las empresas de mayor facturación. Intereses materiales que un gobierno formado por CEOs no afectará nunca, hacerlo significaría una traición a su clase.

1 comentario en “Blanqueo de capitales y sintonía fina en el gobierno de los CEOs/Facundo Piai”

  1. Es claramente la sintonía fina entre los sectores concentrados de la economía y este gobierno de funcionarios de origen empresarial la que prima en cada medida económica adoptada por el gobierno nacional, pretendiendo disfrazarlas como beneficiosas y saludables para la economía entera del país y para todos sus habitantes; de lo único de lo cual pudieron jactarse es del éxito de la recaudación a través del blanqueo de capitales, ingreso que, como claramente explican en este artículo, fue motorizado por otras causas que nada tienen que ver con el autobombo del gobierno sobre la confianza que el “cambio cultural” institucional genera en estos actores económicos. Queda evidenciado el circulo vicioso que se alimenta constantemente de cada concesión y cada beneficio otorgado por el gobierno nacional, que ya se consolidó como la política estatal en materia de decisiones económicas, que en nada pretende afectar los intereses de estos actores económicos súper concentrados en los cuales el gobierno esta depositando todas sus expectativas de que se desenvuelvan sus acciones económicas como factor dinamizador que debería reactivar la economía del país a través del aumento de sus inversiones; expectativa que no se estaría materializando debido a la carencia total de conciencia nacional en estos sectores empresariales cuyas rentas siempre resultaron más elevadas en coyunturas históricas en las cuales la política económica echaba por tierra proyectos que apostaban a un desarrollo económico y productivo más independiente, menos colonial y con un mercado interno más fuerte, lo cual implica la necesidad que incentivar el consumo de los sectores mayoritarios.

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