Sorpresas en la política neoliberal de baja intensidad/Javier De Pascuale

foto_17La política en Córdoba, a 20 días de las elecciones nacionales primarias, abiertas y obligatorias y tres fotografías que marcan el pulso político de la hora. Primera foto: este domingo los chaqueños debían votar para renovar su Legislatura provincial. Sólo concurrieron 6 de cada diez. Entre los que no fueron y quienes fueron pero para votar en blanco o impugnar su voto (distintas modalidades del descontento con la oferta electoral), superan la cifra del 40% de los electores registrados en esa provincia.

Segunda foto: el diario colega Hoy Día Córdoba realiza también este domingo una encuesta telefónica sobre las preferencias electorales de los cordobeses. Casi 34% de quienes atienden la consulta, cuando se enteran de la temática se niegan a contestar. Están dispuestos a responder una encuesta, pero no sobre las elecciones que sucederán en menos de tres semanas y a la cual deberán concurrir obligatoriamente para expresarse.

Tercera foto: la encuesta de la consultora Explanans conocida el lunes y realizada en la primera quincena del mes y que confirma que un tercio de los consultados no había definido su voto antes del inicio de la campaña y que 6 de cada diez consultados lo terminará de definir precisamente durante la misma.

Sin dudas, hablar del desinterés por la política, de la crisis de los mecanismos de representación y la consiguiente desestructuración de las formaciones políticas tradicionales es hablar sobre un fenómeno global o común a las democracias occidentales. Casi diríamos un signo de los tiempos. Pero en la Argentina de la crisis económica (7 de cada diez considera que la situación económica general está peor que hace un año y su situación económica personal también), el desinterés sobre el proceso de las PASO, la oferta electoral y las propuestas de los candidatos parece ser un fenómeno muy extendido.

schiaretti macriMás que “campaña de baja intensidad” como la tituló el propio gobernador Juan Schiaretti, pareciera que con el neoliberalismo dominante se instala una “política de baja intensidad”, como si tal cosa existiera. Recordemos que la política es territorio del principio de horror vacui, aborrece el vacío, de modo que la política que no hace el pueblo la hacen otros. Caso argento, los medios y el poder judicial (los jueces y fiscales).

Pero no todo es color de rosa para quienes quieren esa política encerrada en los despachos judiciales o en los escritorios de editores de medios, como bajo el imperio del fraude en el siglo diecinueve lo hicieran en los atrios de las iglesias. Es que el vacío resultante puede dar lugar a sorpresas, la mínima de ellas el rechazo al poder establecido (en primer lugar, el de Mauricio Macri) o a lo que “ordenan las instituciones”, es decir los medios.

“Con nuestra encuesta salimos a identificar el escenario de cómo es la conducta electoral de los cordobeses y no tanto la intención de voto, que se define principalmente en las últimas dos semanas previas a las elecciones”, relata al respecto Sebastián Puechagut, vocero de la consultora mencionada. “Ese escenario aparece marcado por la emocionalidad, por una respuesta muy pesimista cuando se le pregunta a la gente sobre su situación actual, pero en contraste muy optimista sobre el futuro, cuando se le consulta a la gente sobre cómo ve la situación propia y la general dentro de un año”, precisa.

Al medio, los comicios pareciera que no fueran a cambiar nada. A pesar de que objetivamente son la última oportunidad para que el Gobierno capitalice al menos parte de la gran expectativa con la cual ganó en 2015 y asumió la administración. Y a pesar de que para la oposición son los comicios la única oportunidad de mostrar que en el fárrago de la derrota todavía hay liderazgos capaces de proponer una alternativa al gobierno de Mauricio Macri.

Una doble disociación aparece en las fotografías de la política que nos dejó el último fin de semana. La primera, la que se instaló en la mente de los electores entre lo que es su experiencia de vida y lo que su corazón les dicta hacia el futuro: están muy mal, pero esperan (¿mágicamente quizás?) estar bien en un año, período en el cual no habrá cambios de Gobiernos ni presumiblemente, de políticas. La segunda: entre lo que se juega objetivamente en el proceso electoral de este año (agosto y octubre juntos) y lo que los electores potenciales evalúan a ese respecto, con uno de cada tres alejado totalmente de la política y seis de cada diez reservando la decisión sobre el voto a lo que reciba en la campaña y lo que decida en la “última milla” hacia la urna o los últimos minutos antes de la votación.

Instantáneas del estado de la política en Córdoba a menos de veinte días de las elecciones nacionales en las que la palabra “sorpresa” tiene todas las condiciones para aparecer en las crónicas periodísticas del día después del 13 de agosto próximo. Sorpresa en la abstención electoral, en el voto en blanco, en la emergencia de nuevas alternativas, por mencionar algunas de las fotografías que puede dejar el siguiente domingo.

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