La apertura comercial golpea al sector pyme/Facundo Piai

Los datos aportados recientemente por el Centro de Estudios ATENEA en base a información de INDEC dan cuenta de un fuerte incremento de las importaciones entre enero y mayo de este año, lo cual aumenta el déficit comercial de la Argentina y repercute negativamente en la producción y el empleo. El citado informe afirma que durante los primeros cinco meses del corriente año las importaciones aumentaron un 12% respecto al mismo periodo del año pasado. Mientras que la otra parte de la balanza, las exportaciones, aumentaron sólo un 1.5% pese a la batería de políticas que beneficiaron al complejo exportador. Un sector que busca rentabilidad por sobre volumen con la menor inversión posible.

arton35390Cabe aclarar que el año 2016, tomado como referencia en el análisis, tiene sus particularidades. Los informes oficiales sostenían que pese a la quita de aranceles a las importaciones, las mismas no habían incrementado. Sin embargo, un comunicado de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) sostiene que los dólares erogados para importar no aumentaron significativamente porque los precios de las importaciones cayeron más de un 10%. No obstante, si analizamos las cantidades importadas (el volumen) vemos que aumentaron en un 17%. “Es decir, en un mercado donde las ventas minoristas cayeron 7% promedio en el año, ingresaron bienes de afuera más baratos, pero en mayor cantidad, justo en un año donde los argentinos consumieron menos. Eso explica la caída de casi 5% en la producción industrial, especialmente en la industria PyME”, revelaron desde CAME el 26 de febrero de 2017.

Así mismo, durante el corriente año, el incremento de las compras al exterior se manifestó con contundencia en tres rubros, principalmente; bienes de capital, con una suba de 18%; combustibles, presentando un  aumento de 30%; y los bienes de consumo que percibieron un agregado de 16% respecto al mismo período del año 2016, dado por la importación de productos alimenticios, calzado, textiles y materiales de transporte. Estos datos nos muestran que en el sector industrial hay un solo ganador, socialmente minoritario y potente en términos económicos, las multinacionales (de capitales locales y extranjeros) que son quienes tienen la posibilidad de adquirir bienes de capital (maquinarias) para ganar en producción y competitividad. En contra partida, hay un sector mayoritario, socialmente significativo en la oferta de empleo que es el de la pequeña y mediana empresa, que se ve afectado por la importación de manufacturas y el desarrollo en Argentina de unidades productivas con sede en otros países.

Esto es posibilitado por la apertura comercial y la ley de inversiones extranjeras Nº 21.382, redactada por Martínez de Hoz y modificada por Cavallo, que otorga los mismos derechos a una empresa extranjera que a una nacional, permitiendo a la primera girar utilidades a sus casas matrices, cuando quieran y cuanto quieran. Este esquema pone a los dólares producto de endeudamiento y exportaciones a disposición del esquema de negocios de firmas extranjeras. Como consecuencia se da un desarrollo industrial asimétrico que daña a nuestra burguesía nacional al poner a competir a una pyme con una trasnacional o a una empresa nacional con productos importados más baratos, producidos por bajos salarios o tecnología de punta.

En Córdoba, la fábrica de fertilizantes Complex sufrió la apertura comercial y debió cerrar, en un rubro ampliamente beneficiado por este gobierno, ya que las áreas sembradas incrementaron luego de la quita de retenciones y la devaluación. El cierre de esta fábrica familiar no es solo una mala noticia para Río Tercero y sus 25 empleados. La Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) advirtió que por el aumento en la importación de productos agroquímicos hay 2400 empleos en riesgo sobre el total de 6000 directos del sector. Estas importaciones crecieron 25% en volumen en 2016 y para este año se pronostica otra suba de alrededor del 32 por ciento.

De “granero del mundo” a “supermercado del mundo”, otro speach ilusorio

En más de una oportunidad, el presidente, Mauricio Macri, sostuvo que la “Argentina deberá dejar de ser el granero del mundo para pasar a ser el supermercado del mundo”. Sin embargo, hay una incongruencia entre lo que se evoca y las acciones programáticas para llevarlo a cabo. Transformar las materias primas para incrementar su valor y calidad implica implementar estrategias económicas proteccionistas y apostar por la industria, algo que el liberalismo nunca ha hecho, ni hará.

La alianza Cambiemos, de tradición librecambista, desprotege nuestro mercado y lleva los precios internos de las materias primas a los precios internacionales. La quita de las retenciones a las oleaginosas va en ese sentido, puesto que con las retenciones móviles el Estado no solo participa de la renta sino que también despega el valor internacional de los commodities de los precios internos, abaratándolos. Levantar las retenciones implica un aumento de la renta de los que desarrollan actividades primarias sin valor agregado, sumado al incremento de los precios internos. De modo tal que genera condiciones poco propicias para la industrialización del agro.

Los productores frutícolas afectados por la importación regalan fruta en Plaza de Mayo a modo de protesta.
Los productores frutícolas afectados por la importación regalan fruta en Plaza de Mayo a modo de protesta.

De este modo, la baja de las retenciones a los granos, la elevación del dólar, el aumento de la energía y la electricidad, incrementan el valor de los insumos para la agroindustria perjudicando a la competitividad de la misma. Conjuntamente, también aumentan los precios de los productos de la canasta básica. Precios que, desde el gobierno, deciden disciplinar con la importación de alimentos. Ahora bien, que en los almacenes de barrio Alberdi haya manzanas de Chile, bananas de Ecuador o enlatados de  Brasil, Francia, China, Taiwán y el Líbano, perjudica notablemente a nuestras economías regionales. Estas políticas liberales, lejos de transformarnos en productores de alimentos para el mundo, permiten que en nuestras góndolas haya productos de los supermercados del mundo.

La apertura indiscriminada de las importaciones no es sustentable. Ni siquiera los librecambistas del siglo diecinueve proponían importar hasta los alimentos que aquí se producían. Por caso, ningún mitrista proponía la importación de ganado o charqui, se oponías al pleno desarrollo de la industria pero no renegaban de lo existente. La falta de crédito para la producción, junto al deterioro del mercado interno y la apertura comercial motorizada por la Alianza Cambiemos trae como consecuencia la imposibilidad de industrializar el país y diversificar nuestro aparato productivo para ganar autonomía económica. Por otro lado, al importar alimentos procesados, frutas, carne y manufacturas de origen industrial se perjudica a las economías regionales y a las industrias ya existentes que de ningún modo pueden competir contra las longevas industrias de Estados Unidos o Europa, ni tampoco con la asiática, competitiva por lo barato de su mano de obra.

El trabajo y la producción en Córdoba

Córdoba no es una excepción a la pérdida de empleos por cierre de fábricas, al mencionado caso de Complex se le suma la crisis de Sancor que bajó las persianas del establecimiento ubicado en la localidad de  Brinkmann. La decisión de la cooperativa lechera dejó en la calle a un centenar de trabajadores.

00_cantera-cordoba_25747Una situación curiosa se dio en Quilpo, donde el Grupo Calidra, de capitales mexicanos, adquirió la empresa CEFAS, de capitales locales, que explotaba la caliza en Córdoba, San Juan y provincia de Buenos Aires. El grupo mexicano decidió redefinir la estrategia comercial y productiva profundizando la explotación en Cuyo en detrimento de la planta de Quilpo (Córdoba), razón por la cual se perdieron más de 70 empleos directos. Esta situación contradice al planteo de los funcionarios de Cambiemos que pretenden lograr mejoras económicas de la mano de inversión extranjera directa.

En el rubro servicios la situación también es delicada, en los primeros meses del año, el secretario general de la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contactos de Córdoba (ATTAC), Walter Franzone, denunció en los medios la pérdida de seis mil puestos de trabajo en los Call Centers de Córdoba y que 10 mil puestos peligran. También argumentó que por la falta de regulación las empresas importan servicios de otros países con salarios más bajos, “en Córdoba un ingresante gana $ 12.500 y en Perú se paga la tercera parte”, cerró el dirigente gremial.

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