Derrotar a Macri y abrir una ruta que libere a la patria

Iniciativa Política en las elecciones presidenciales de 2019.

Esa es la tarea, en este momento. El pueblo argentino, sus grandes mayorías, la clase trabajadora, los empresarios pequeños y medianos, la educación, la salud y la ciencia, no soportan cuatro años más a un gobierno que actúa como una fuerza de ocupación, un poder virreinal del imperialismo mundial y, sobre todo, un agente de la especulación financiera y la explotación de los pueblos.

Esta vez no hay más mentiras de que “ningún beneficio se perderá”. Nadie cree en “brotes verdes” que nunca llegan. El virrey Macri “está desnudo”. Nadie podrá alegar que lo engañó, esta vez. El virrey dijo: “si gano las elecciones haré lo mismo, pero más rápido”: votar Macri-Pichetto, salvo que seas un “dueño del país” que engorda adelgazándolo, es suicidarse y matar a la patria.

Al rechazar a Macri, sin ideas claras, hay quienes dicen que es “un inepto”, que “no sabe”. Esto es un error. Sabe lo que hace y lo hace a conciencia: él y sus socios empobrecen a la inmensa mayoría para enriquecer al núcleo, numéricamente ínfimo, del poder económico extranjero y local: los bancos, las empresas energéticas y la oligarquía pampeana, bajo el mando del capital especulativo global, cuyos intereses custodia el FMI. No hay errores. Hay saqueo premeditado, con cobertura mediática y auxilio judicial, respaldados por una propaganda muy bien elaborada, que desinforma al público y oculta la sangría que sufre el país. Si gobiernan cuatro años más, la Argentina del 2015, con la clase media y los obreros mejor pagados de Sudamérica, será un recuerdo doloroso.

Peor, aún: ese sacrificio colectivo, como se advierte en estos años, no generará una riqueza futura. La razón es simple: los que pretenden convencernos de que esta situación es “lo que merecemos”, ocultando que nos explotan, no son una elite que quiera ser rica en un país poderoso. No hacen, en ese sentido, lo que hicieron en su momento las burguesías norteamericanas, inglesas, francesas o japonesas, que se enriquecían con su país. No, nuestras elites dominantes fugan lo que legal o ilegalmente ganan a otros países, vaciando el nuestro. Por eso son socias, menores, pero socias, del capital extranjero, especialmente el financiero, cuyo negocio preferido es fugar las ganancias de la especulación, con el respaldo del gobierno y el auxilio del FMI. El país no precisa préstamos o inversión externa. Sólo necesita que los recursos que produce se queden aquí, creando riqueza, generando trabajo, dando bases al bienestar colectivo.

Pero esto no sucederá con gobiernos como el de Macri, meros agentes del imperialismo mundial. Para lograrlo hace falta un gobierno del pueblo: atender el interés de nuestras empresas, nuestros comerciantes, nuestros obreros. No hay otra. INICIATIVA POLÍTICA, sabiéndolo, llama a votar en las PASO, y en octubre, la fórmula encabezada por Alberto Fernández y las listas para legisladores del Frente de Todos. Sin echar a Macri aumentarán las penurias; no tendremos patria.

El campo nacional hizo un difícil camino para lograr unificarse. Casi puede decirse que “nos unió el espanto”, más que la claridad. Esa unidad, ahora lograda, premia el esfuerzo de los trabajadores y la militancia social, de muchas fuerzas nacional-democráticas, que hicieron punta en la resistencia a Macri, logrando frenar sus más dañinos proyectos; sufriendo en otros casos, como ocurrió con la reforma del sistema previsional, una derrota. Hubo resistencia, pero la situación es muy penosa. El endeudamiento feroz, la destrucción industrial, el empobrecimiento generalizado de las mayorías populares, la desocupación creciente, el abandono de la educación y la salud, todo ese cuadro de desolación reinante, en un marco internacional difícil, exigirán al gobierno que debemos construir mucha claridad, y mucha firmeza, en la defensa del país. Desde el poder y desde el llano, debemos conformar un poder popular esclarecido y mayoritario, capaz de vencer todos los obstáculos que enfrentará la recuperación económica y la reconstrucción del Estado.

Vamos a tener poderosos enemigos, aún logrando una victoria electoral clara. Los años de Macri han vuelto a cebar al poder imperialista-oligárquico, que no tuvo límites para esquilmar al país y lo deja abismado. El pueblo argentino, los trabajadores y la militancia patriótica y popular debemos pensar en una larga batalla; para ganar primero, y transformar luego este triunfo, táctico, en una victoria más perdurable, que requiere un programa de liberación nacional.

Llamamos a debatir sobre ese programa y las perspectivas inmediatas, en cada lugar donde sea posible reunir a un núcleo de militantes patrióticos. Desde INICIATIVA POLÍTICA ignoramos justos o caprichosos lamentos sobre los nombres que faltan o sobran en las listas. Hay que echar a Macri y abrir un camino para liberar a la patria de una buena vez. Echar a Macri es el insoslayable primer paso. En nuestra provincia, es mentiroso hablar de “defender a Córdoba”, salvo si se trata de darle a Macri una disimulada ayuda. Por otra parte, la invitación esconde que la provincia caerá pronto en el déficit, como fruto de la crisis, que no se detiene en los límites provinciales. Repudiamos ese “cordobesismo”: 1) Somos argentinos que viven en Córdoba, sufriendo en la provincia un gobierno amigo del capital extranjero y los centros financieros internacionales; 2) Es necesario defender la Argentina y en ese marco evitar que Córdoba siga padeciendo un retroceso económico, traído por políticas que privilegian la exportación de cereales, sin agregado de valor, y a las multinacionales que sostienen a la Fundación Mediterránea; 3) los sectores dinámicos de la economía de Córdoba y las mayorías populares de la provincia, si el neoliberalismo gobierna el país, sólo pueden esperar precariedad y hambruna, tal como lo muestran todos los indicadores.

Los gobiernos kirchneristas fueron lo mejor que tuvo el país, tras la muerte del General Perón. No obstante, no generaron un proyecto integral de emancipación nacional, equivalente al gestado por el primer peronismo. Se confió en la gran burguesía industrial, parte de esa elite caracterizada por nosotros como desertora de “su papel”. Su estrecha visión es evidente: apoyan a Macri, pese a las pérdidas ocasionadas –indefensión externa, apertura indiscriminada de las importaciones, franco servilismo a la usura internacional– a la producción y el trabajo, en beneficio de la especulación, los bancos, los exportadores de granos y esos voraces grupos que monopolizan la producción y distribución de petróleo, gas y electricidad, receptores de una brutal transferencia de ingresos, con tarifas incrementadas al 2000 %, reyes del gallinero de la gestión macrista. Es necesario trazar un proyecto que articule al Estado, en un rol central, con empresas privadas y de economía social, centradas en el desarrollo autónomo del país.

Con el Frente Todos derrotemos a Macri. Nos demos un programa para redimir a la patria.

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