El Chaco santafesino tiene historia/Gustavo Necuzi

Algunos antecedentes históricos sobre la actividad económica en el Chaco Austral. Una región geográfica que abarca gran parte del territorio santafesino signada por el atraso productivo.

Su reparación económica y social

¿Qué respuesta daríamos si hoy recibiéramos una oferta en nuestro norte provincial para instalar una industria que utilizando recursos naturales disponibles absorberá 5000 obreros directamente e indirectamente 2 o 3 veces más y construiría una red ferroviaria de 400 km tanto para transporte de carga sus productos como de personas? Y a todo ello, sumarle que se organizarán 17 poblaciones de entre 1.500 y 12.000 habitantes con servicios esenciales prestados por la industria extractiva que se instalaría.

Así ocurrió en nuestro Chaco austral, especialmente en el norte santafesino por más de medio siglo. El proceso de desarrollo de Nación de finales del siglo XIX se expandía a zonas marginales y en nuestra región llegó con la mono explotación forestal (quebracho colorado) lamentablemente sin atender impactos ambientales, ni reforestaciones, extractivismo en su máxima expresión. Fueron quebrachos para durmientes, postes, construcciones portuarias, puentes, adoquines de madera en calles y para el uso industrial de su tanino, todo ello explotando bosques nativos a través de contratistas (primera aproximación a la tercerización laboral). Nacieron fábricas de tanino en Villa Guillermina, Villa Ana, La Gallareta, Tartagal y Santa Felicia.

“Además de la red ferroviaria pública, en el Chaco oriental −a partir de 1900− se forma una red de ferrocarriles particulares. La red de La Forestal en la provincia de Santa Fe, por ejemplo, tiene 400 kilómetros de largo. Estos ferrocarriles, en primer lugar, sirven para el transporte de carga. Al mismo tiempo, en estas zonas boscosas son el más importante medio de transporte de personas porque no hay otras vías de comunicación. Ferrocarriles públicos y ferrocarriles privados, conjuntamente, formaron por entonces una red de transporte y comunicación densa y compacta”. (Bünstorf, 1982)

“La industria taninera y la explotación forestal requieren en el Chaco oriental y fundamentalmente en la cuña boscosa santafesina, abundante mano de obra. Solamente en las fábricas trabajan hasta 5000 obreros. Un número dos o tres veces más grande se encarga de la extracción de la materia prima en el monte y del transporte de los rollizos, respectivamente. Los obreros de las fábricas y del monte proceden de Corrientes durante las primeras décadas. En cambio, el personal superior de las fábricas era del mismo origen que la iniciativa empresarial, es decir, en los años iniciales, alemanes; después preferentemente ingleses. Uno de los principales problemas de las empresas tanineras es alojar y abastecer al personal de las fábricas. Así, en el Chaco santafesino se organizaron progresivamente, 17 pueblos de fábrica con una población que oscila entre los 1500 y los 10000 habitantes, cada uno, todos ellos son muy parecidos en cuanto a su fisonomía y a la organización funcional. Este tipo de pueblo nació cuando la Cia. Forestal del Chaco construyó 108 primeros establecimientos, siendo el de Villa Guillermina, en 1903, uno de los más destacados”. (Bünstorf, 1982).

Los antecedentes legales que enmarcan el comienzo oficial de la extracción de recursos naturales en la provincia de Santa Fe datan de 1880. Ese año, por ley provincial, se destina el 12 % del territorio al pago de un empréstito con el fin de integrar el 50 % del capital original del Banco Provincial de Santa Fe (ley del 22 de junio de 1872), a lo que se suma toda la tierra que el Gobierno Provincial estaba autorizado a vender. Esta venta constituye «la entrega más formidable del patrimonio público que se realiza a un particular hasta 1881, en este caso de quebrachales colorados». (Gori, 1988)

“Además, en esas tierras no se establecen colonias, tampoco reforestadas, ni se propició el desarrollo provincial; los beneficios impositivos obtenidos de ese latifundio no tuvieron ninguna relación con las ganancias obtenidas. Como consecuencia de estos planes, durante los siglos XIX y XX la «Cuña Boscosa santafesina» sufre una sustancial modificación debido a la intensa explotación forestal. El producto resultante es el alto grado de fragmentación y deterioro que presentan los bosques remanentes, habiendo quedado reducidos −sin excepción− a bosques secundarios. En 1915 el área forestal estimada para la provincia de Santa Fe es de 5.890.000 hectáreas de bosques, lo que representa un 34 % del área total (Cozzo, 1967).”

 “La importancia que tienen los diversos ambientes santafesinos, como la Cuña Boscosa y los Bajos Submeridionales en las economías y la calidad de vida de los pobladores locales, y las singulares características de destacada biodiversidad de los ambientes involucrados señalan a la región como una excelente oportunidad para demostrar que es posible lograr un desarrollo socioeconómico en armonía con la biodiversidad y la protección de los servicios ambientales brindados por el humedal (de los cuales depende el hombre y sus actividades productivas), lo cual pone de manifiesto la necesidad de encarar distintas estrategias que busquen compatibilizar el desarrollo socioeconómico con la conservación de las riquezas naturales y de los bienes y servicios provistos por el ambiente, en el marco de una planificación integral del uso de la tierra en la región. Por lo tanto, resulta una necesidad imperiosa planificar y ejecutar proyectos de manejo y conservación de estos recursos Es impostergable también la creación de áreas protegidas para esta región y de planes de manejos productivos sustentables, que permitan asegurar la conservación de la biodiversidad existente”. Zarrilli, Adrián Gustavo. Párrafos extraídos del trabajo “El Norte Forestal” estudios sobre el territorio santafesino. CFI – Provincia de Santa Fe -2018-

La Forestal fue creando en la zona boscosa del Chaco santafesino, Cuña Boscosa, un contexto singular caracterizado por la actividad monoproductiva, y por su política de colonización funcional al modelo productivo a término. Por más de medio siglo la Cuña Boscosa, transformada en plataforma productiva de la industria tánica, fue sinónimo de La Forestal. (Balazote, 2009).

La actualidad de estos pueblos, fantasmas a partir de la década del 60, hoy los destacan casi exclusivamente por sus producciones bovinas extensivas como actividad principal y en menor escala ganado menor caprino, hornos de carbón, extracción de leña y casi una excepción la fábrica de tableros en Villa Guillermina y pequeñas carpinterías a partir de maderas de algarrobo en el resto de localidades. Claro que tampoco ayuda a sus desarrollos el déficit de rutas pavimentadas y servicios básicos que promuevan el arraigo.    

La región de los Bajos Submeridionales y la Cuña boscosa del Chaco Santafesino requieren una eeparación histórica en lo económico y social.

El desastre ambiental y sus consecuencias en lo socio económico de millones de hectáreas de territorio provincial que comprenden los Bajos submeridionales y la Cuña Boscosa, tuvieron su origen en la entrega de tierras por parte del Estado provincial sin condiciones de colonizar de acuerdo a las leyes vigentes de la época ni estableciendo controles ante la explotación indiscriminada e irracional de recursos forestales. Una parte importante de la entrega de tierras (luego ampliada por concesiones) se realizó para la cancelación del empréstito con que la Provincia creó el Banco de Santa Fe, palanca de desarrollo del centro sur. La Reparación Histórica, para equilibrar la provincia, bien justificada está.

Las obras en el humedal de los Bajos hoy promoverían posibilidades de uso agrícola para mejorar calidad y volumen de producción de carnes necesarias y convenientes, pero no pueden ser la exclusividad. Extensiones de campo no menores de 2.500 has para considerarla unidad económica en los Bajos establece la normativa provincial. Es de imaginarse que hay propietarios con más de 200.000 has que obras hidraúlicas o hidrológicas, como las que se comentan, los transformarían en grandes beneficiados capitalizando esas mejoras de inversiones públicas.

Ante ello, será prioritario ejecutar un plan estratégico para los Bajos y para la Cuña. Aún hoy subsisten trabajadores hacheros que con leña mal pagada y en casos ilegal y/o irregularmente extraídas comercializan, en casos importantes volúmenes, que consumen industrias de la zona. ¿Qué soluciones tenemos ante esa realidad y cumplir con las leyes nacionales y provinciales sobre cuidados de bosques nativos? Una alternativa, serían trabajos personales en un plan de forestación con especies nativas ya que se dispone de  tecnología aplicable con experiencias realizadas en la zona de Villa Guillermina. Además, existen planes desarrollados con participación de entidades universitarias y especializadas del sector.

En ese amplio territorio, Bajos Submeridionales y Cuña boscosa (¿o ya ex boscosa?), que aún no recibieron impactos de tecnologías agrarias agresivas del ambiente, sería posible y conveniente desarrollar producciones agroecológicas sustentables y sostenibles en escala tanto vegetales como ganadería mayor y menor. Por supuesto en los pueblos regionales se requerirán servicios que hoy no disponen y obras de infraestructura básica para disponer las producciones en mercados internos y exportaciones.

Cada pueblo forestal debiera contar con agroindustrias tamaño pueblo para agregar valor a sus materias primas y cumplir el anhelado ARRAIGO de la población en su lugar de origen con igualdad de oportunidades para su desarrollo y crecimiento. Se evitaría la emigración a centros urbanos fundamentalmente para disponer de servicios esenciales y lo mismo ocurre con sus jóvenes que se trasladan a otros lugares que no regresan a sus pueblos.

El plan no puede dejar de lado la Educación formal en todos los niveles y la Formación profesional de acuerdo a las necesidades y proyectos que se implementen en los que la conectividad y nuevas TICs no pueden ser privilegios para los centros más poblados.

Más de cincuenta años transcurrieron desde que desapareció La Forestal. Sus pueblos anhelan desarrollo y crecimiento que a todos incluya. Existen proyectos para los Bajos que tienen orígenes en los 70 con apoyo del CFI y de varios gobiernos, claro que con pobres resultados a la fecha. Esta vez no podemos dejar de lado la sostenibilidad y sustentabilidad para lograr crecimiento y desarrollo inclusivo.

La Reparación Histórica en lo económico social para el Chaco Santafesino podrá convertir el Arraigo en realidad para las esperanzas de la juventud de los pueblos forestales y el reconocimiento a sus pobladores que aún resisten la marginación y el desequilibrio entre el sur provincial rico y el norte empobrecido.

Esta realidad debe modificar límites regionales de los 90 pues el norte provincial no es Zona Centro y sí conforma la región NEA por sus similitudes de características climáticas, geográficas y culturales, debiendo por ello integrar el Norte Grande Argentino.

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BALAZOTE, Alejandro; RADOVICH, Juan Carlos; PRESTA, Susana. Inversión y desinversión: consideraciones para el análisis de sistemas de producción a término. Espacios, Tiempo y Sociedad, N° 1, 47- 48. 2009

BÜNSTORF, Jürgen. El papel de la industria taninera y la economía agropecuaria en la ocupación del espacio chaqueño. Folia Histórica del Nordeste, Resistencia, 1982.

COZZO, Domingo. La Argentina forestal. EUDEBA (Editorial Universitaria de Buenos Aires), 1967  

GORI, Gastón. La Forestal la tragedia del quebracho colorado. Buenos Aires: Eudeba, 1988.

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