Los trabajadores y las elecciones del 14 de noviembre

Declaración de Iniciativa Política.

Todos los trabajadores, sea cual sea nuestra posición política, debemos saber que en las elecciones de noviembre van a estar en juego nuestros derechos laborales. Es necesario evitar que, por negligencia o desconocimiento, en el momento de votar nos estemos poniendo la soga en el cuello.

En el 2015, franjas de asalariados votaron por Macri, que había prometido solemnemente eliminar el injusto Impuesto a las Ganancias, que nos quitaba salario. Esa promesa no se cumplió. En general, en aquella campaña electoral el candidato del PRO ocultó todo lo que después hizo. Ninguna conquista, ningún beneficio, serán suprimidos, decía el candidato y después presidente.

Ahora el PRO, tal vez más confiado, habla sin disimulo de impulsar los cambios que pretenden imponer los grupos monopólicos y las entidades empresarias. Uno de ellos es reducir “el costo laboral”, frase con la cual hacen referencia a bajar los salarios y beneficios del empleado. Por nuestra parte, podría decirse que es una suerte que hablen con claridad: sólo tenemos que escucharlos y pensar en lo que haremos en el cuarto oscuro, no por amor a ningún partido, sino en defensa de nuestros derechos y nuestras conquistas.

Como sabemos, el Frente de Todos perdió las PASO. Envalentonada, la oposición que responde de un modo directo al poder económico, con Rodríguez Larreta a la cabeza, salió a impulsar la modificación de la Ley del Despido y a llevar adelante una ofensiva judicial para que el Superior Tribunal de Justicia de la CABA pueda anular fallos del fuero laboral federal, que siempre ha sido más fiel al trabajador y sus derechos adquiridos. Adelantándose a las PASO, el 2 de setiembre, Martín Lousteau, legislador de la UCR, presentó a la Cámara de Diputados un Proyecto de Ley que elimina la indemnización por despido y la reemplaza por el régimen vigente en la construcción, más barato para las empresas, pero nefasto para el empleado, que podrá ser echado sin causa alguna.

Esa amenaza, compañeros, no podemos dejar de verla.

¿Qué pasará, entonces, si después de noviembre Juntos por el Cambio logra tener mayoría legislativa en la Cámara de Diputados y enfrenta alentada por un triunfo electoral a un gobierno débil? ¿Qué le opondremos, para frenar el ataque a los derechos del trabajador? ¿No es mejor prevenir que curar?

Por estas razones, tan importantes para la clase obrera, creemos que aquellos que no tengan motivos  para votar por simpatía al Frente de Todos, deberían hacerlo en defensa propia, para preservar las conquistas de todos los asalariados e impedir que las patronales nos exploten más, valiéndose de una situación de desamparo legal. Sin indemnización por despido ¿qué protegerá al trabajador cuando no sea ya joven y las empresas quieran descartarlo como un trasto viejo? ¿hace falta recordar que la Ley del Despido protege también al trabajador cesanteado que estaba “en negro” y acude a reclamar en el Ministerio de Trabajo y los tribunales la indemnización no recibida?

Si medimos el peso de estas cuestiones, no se puede votar para apoyar a un intendente o un gobierno provincial, aunque fuesen buenos ¿acaso será de alguna ayuda, para nosotros, tener un gobierno local aceptable, si lo hubiera, cuando las reformas al derecho laboral se debatan en el parlamento nacional? Solo malas noticias podemos esperar si ganan fuerza los políticos que responden al poder económico, como el PRO y sus socios. En consecuencia, dejemos para las elecciones provinciales o vecinales otras consideraciones. No es razonable que olvidemos lo principal, los derechos obreros. Con sus falencias actuales, el peronismo es todavía fiel a una tradición que viene de los tiempos del General Perón. No actuará contra el movimiento sindical; no suprimirá derechos fundamentales, como la indemnización por despido o el fuero laboral. Ya hemos visto los cierres de empresa que generó Macri. Sus seguidores vienen ahora por más. Empobrecernos más, poner de rodillas a la clase obrera, despojarla de las leyes que aún la protegen, lograr que una desocupación cada vez mayor nos obligue a trabajar por un trozo de pan, el pan nuestro de cada día, y nada más.

En el periodo 2015 al 2019 cerraron aproximadamente 40.000 empresas medianas y pequeñas y con ellas se perdieron 245.000 empleos. Se facilitó la importación de bienes que se producen en el país, y todo eso fue ruinoso. Aumentó la pobreza, que ya era grave cuando llegó la pandemia, que agravó la situación. El dinero de los bancos estatales, en lugar de brindar apoyo a las pymes y al consumo de las mayorías se usó para dar créditos multimillonarios a estafadores como los Vicentín, que perpetuaban maniobras lisa y llanamente delictivas, contra el interés nacional. Para no hablar del endeudamiento, que hipoteca el futuro de nuestra población. Los beneficiarios de todo eso son expertos en resolver que son suyas las ganancias y colectivas las pérdidas. Y, para seguir haciéndolo, buscan ahora que los trabajadores y las clases medias reduzcan su ingreso, pierdan más derechos y la riqueza producida por el trabajo argentino vaya a las manos de los monopolios y parásitos de nuestro país.

Invitamos a los compañeros a estar alertas, intercambiar ideas; a que pensemos entre todos que debe hacerse para defender lo nuestro, sin caer en errores que serían fatales, haciéndonos retroceder hacia una mayor precariedad, cada vez más lejos de una existencia digna y de vivir en paz.

Córdoba, 05 de octubre de 2021.

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